» Tienen una granja y un molino para producir concentrado
Mujeres emprendedoras de Poneloya
En la comunidad de Palermo, municipio de Poneloya en León, hay una pequeña porqueriza que cuenta tan solo con 32 lechones, un barraco y grandes sueños en la mente de sus protagonistas, 32 mujeres socias del Bono Productivo Alimentario que decidieron constituir la cooperativa Chichiltote.
“La meta de nosotras en un primer momento era engordar cerdos, destazarlos, vender nacatamales, fritos y charrasca”.
Pero ahora, el sueño es aún mayor y para ellas, alcanzable por los niveles de organización que han logrado. “Convertirse en proveedoras de lechones para el Programa Productivo Alimentario”, asegura Isidora de los Angeles Mejía Navas, presidente de la Chichiltote.
Uno de los objetivos del Bono Productivo Alimentario ejecutado por el Ministerio Agropecuario y Forestal, es la capitalización de las familias rurales en función de contribuir a su seguridad y soberanía alimentaria.
Pero además, este programa del Gobierno Sandinista busca fomentar la organización cooperativa y generar iniciativas de negocios que ubiquen a la mujer rural como sujetas de su desarrollo económico.
Buenas administradoras
Las mujeres de la Chichiltote lo han hecho de la mejor manera. Gracias a las capacitaciones recibidas por el MAGFOR, han logrado administrar eficientemente el Bono productivo.
Tan es así que ahora cuentan con 32 lechones, diez cerdas parinderas y un verraco.
“Antes del Bono Productivo, no teníamos sueños”, asegura Mejía Navas, para quien su vida cambió porque gracias al apoyo del gobierno, “hoy contamos con esta granja y tenemos la esperanza de triunfar y salir de la pobreza”.
Las 32 mujeres son dueñas de sus propios cerdos, los cuidan, administran su pequeño negocio y venden sus lechones.
Un rol de vigilancia elaborado por ellas mismas, indica que la socia María Victoria Silva, es junto a tres compañeras más, la responsable durante 24 horas del cuido de los cerdos.
Silva cumple sus funciones eficientemente porque además, recibió capacitación veterinaria. “Yo siempre soñé con esto, pero no tenía las posibilidades económicas, gracias a Dios y al apoyo del gobierno, mi sueño se hizo realidad y aquí estoy echando para delante para salir de la pobreza”.
Dueñas de su propio molino
Las 32 mujeres de la Cooperativa Chichiltote, tienen un fondo revolvente de 180 mil córdobas, una manzana de tierra y un molino que les costó 23 mil córdobas, para elaborar alimento concentrado para los cerdos.
“Gracias a las capacitaciones de los técnicos del Ministerio Agropecuario y Forestal, estamos produciendo el concentrado para los cerdos”, asegura María Victoria Silva.
La producción del concentrado redujo los costos del alimento para los cerdos. En el mercado local, un quintal de concentrado cuesta 600 córdobas. Ellas lo producen a 450.
Cada día es un reto para estas mujeres, ahora se proponen producir hortalizas y los granos necesarios para la alimentación de los cerdos.
“Nuestro reto ahora es sembrar hortalizas en la manzana de tierra que tenemos, el trigo, maíz y sorgo, para comer nosotros y alimentar a los cerdos”.
Las Chichiltotes, como son conocidas en la zona, son un buen ejemplo para la comunidad, que ve en ellas la fuerza para salir de la pobreza.
Divulgación y Prensa MAGFOR
18/09/2012
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